lunes, 14 de febrero de 2011

Pobre Cupido

Llegaste en tiempo de tormenta, te acomodaste suave y frágilmente en mi corazón. Cosiste cada herida que mi alma tenía, llenaste de ilusión la mente de esta soñadora. Me mostraste con dulzura el placer de amar, de sonreir, de besar.
Me aferré a tu mano como nunca lo había hecho antes, construiste un castillo de abrazos y caricias. Rompiste con el hielo que cubría mi espíritu. Así, cupido te apoderaste de mis minutos y segundos.
Y después te marchaste, sin siquiera regalarme una última mirada, una última palabra. Tiraste tu flecha justo en el olvido, sumaste a la lista un alma destruida, y yo me pregunto ¿quién recogerá los pedazos?. No entres más a mi guarida , no eres bien recibido, ahora solo espero que ni la soledad decida viajar lejos, porque ahi sí moriría mi única compañía.

Juliana Forero M.

martes, 8 de febrero de 2011

A los falsos.

Qué poca vida la de los falsos, que poca pena la de aquellos que caminan con caretas.
 Qué fácil para ellos sonreir con el alma desgarrada, y ayudar con el corazón envenenado. ¡Hipócritas! dueños de un telón de nunca acabar.
Esclavos de sus mentiras, defensores de sus excusas, muertos andantes que se escabullen entre ramas de odio, envidia y rencores.
Artificiales por naturaleza, sometidos al que dirán, mojigatos de un destino lleno de soledad. Que desdichados son esos, que se creen infalibles y van por el mundo hiriendo a sangre fría a los defensores de la verdad y la pureza.
A ustedes falsos, que la vida haga justicia y su corazón ennoblezca para salir de la oscura envoltura a la que están destinados.

Juliana Forero M.