miércoles, 24 de agosto de 2011

¡Beberse la Vida!

Cuando voy por la calle y veo el amor que rodea a las personas, me entra una emoción inexplicable, mis latidos se aceleran en cantidad y experimento una sensación de felicidad inmensa. El saber que todavía hay una razón de peso por la cual levantarse cada mañana, es mágico.

Vivimos tantas veces atormentándonos por pequeñeces que nos amargan los momentos; cuando en realidad la luz del sol nos está cegando de tanta belleza que vemos por ahí. ¡La vida hay que bebérsela! suavemente, de a poquito, haciendo paradas, disfrutando cada sorbo, algunos otros tragándolos rápidos para que desaparezcan pronto; pero siempre sintiendo el sabor que trae cada uno de ellos.

Son tantas las razones que hay para reir, tantas las charlas que compartir y tantos los abrazos que dar. Cuando me encuentro por ahí personas que irradian luz y ganas de vivir, es como si una corriente eléctrica traspasara mis poros y me llegara directo al corazón, a los músculos, a los huesos; la vida llama a más vida; las sonrisas traen más carcajadas, y lo malo, tarde que temprano empieza a desaparecer, en silencio, en paz.

No nos perdamos de la loca vida que nos reclama a cada instante tomárnosla; que nuestros problemas no sean más grandes que nuestras ganas de ver, de oir, de sentir, de saborear, de tocar, de oler, de percibir. Cuando nos atrape la incertidumbre, el dolor, el desespero; sentémonos, pidamos un trago de vida bien cargado de esperanza y brindemos por poder hacerlo; porque mientras haya vida lo demás va llegando sólo.

Juliana Forero M. 
24/08/2011

viernes, 19 de agosto de 2011

Tentación.


Estar tentado, es uno de los sentimientos más emocionantes, maravillosos pero peligrosos y dudosos. El anhelar eso que no podemos tener pero que a veces la vida nos lo presenta de una manera tan fácil es lo que nos carcome el pensamiento, nos hace sudar las manos y nos pone a reflexionar sobre cada movimiento en falso que podemos dar.

Sentir la respiración, la piel, eso que esperas que pase pero que te rehúsas a aceptar y por eso miramos para otro lado. Somos indiferentes a lo que sentimos, nos embriagamos de puras ilusiones falsas, porque esos hechos futuros son tan descabellados que no tienen cabida en la realidad caótica de nuestro vivir.

Fingir que nada pasa es como ponernos una gran venda en los ojos e intentar caminar sin chocar contra los fantasmas de un deseo absurdo, prohibido, que sólo nos dirige hacia un abismo de momentos creados por el inconsciente.

La tentación es parte de la vida; estar tentado por algo, por alguien, le da emoción a nuestro existir, pero tenemos que aprender a pisar firme, tener los pies bien apoyados en los cimientos terrestres y no desviar el norte de nuestra razón de ser; que esos momentos tentativos sean fugaces y que la realidad nunca se nos escape de los ojos.

jueves, 4 de agosto de 2011

La Ilusión del amor.

Quien pueda correr en tu piel que se me escapa de las manos cada vez que te tengo cerca, quien pueda atravesar tus ojos y mirar en lo puro de tu alma, ahí donde quisiera me tuvieras guardada. Tan sólo poder aventarme desde el paracaídas de mis sueños y aterrizar en eso que todos llamamos ilusión pero que yo le digo amor.

Ese amor que me hunde cada vez más a la imposibilidad de sentirte mio. Besas el olvido de esta dama adolorida, recelosa del viento que te toca, marchita, perpleja, embriagada de tus besos, esos que no fueron y ya no serán más.

Mi amor no es ilusión y tu rechazo no es traición, es la vida que nos dice: "No hagan caso al corazón".

Juliana Forero. 2009