viernes, 19 de agosto de 2011

Tentación.


Estar tentado, es uno de los sentimientos más emocionantes, maravillosos pero peligrosos y dudosos. El anhelar eso que no podemos tener pero que a veces la vida nos lo presenta de una manera tan fácil es lo que nos carcome el pensamiento, nos hace sudar las manos y nos pone a reflexionar sobre cada movimiento en falso que podemos dar.

Sentir la respiración, la piel, eso que esperas que pase pero que te rehúsas a aceptar y por eso miramos para otro lado. Somos indiferentes a lo que sentimos, nos embriagamos de puras ilusiones falsas, porque esos hechos futuros son tan descabellados que no tienen cabida en la realidad caótica de nuestro vivir.

Fingir que nada pasa es como ponernos una gran venda en los ojos e intentar caminar sin chocar contra los fantasmas de un deseo absurdo, prohibido, que sólo nos dirige hacia un abismo de momentos creados por el inconsciente.

La tentación es parte de la vida; estar tentado por algo, por alguien, le da emoción a nuestro existir, pero tenemos que aprender a pisar firme, tener los pies bien apoyados en los cimientos terrestres y no desviar el norte de nuestra razón de ser; que esos momentos tentativos sean fugaces y que la realidad nunca se nos escape de los ojos.

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