martes, 31 de enero de 2012

Viajera Infinita

Yo quiero ser una viajera infinita. No me he imaginado la vida atada a nada y creo, en este punto, que aunque no quiera, siempre estamos atados a algo; a nuestros ideales, a nuestra filosofía de vida, a nuestra búsqueda interminable de la felicidad.

Está en mi esencia, dejar de crear lazos especiales por miedo a que en algún momento, la vida y el viento, me pondrán en otro lugar. Guardo dentro una angustia inexplicable de crear bases sólidas en personas efímeras.

Sí, muchos le temen a la soledad; yo le temo a estar sin ella, a dejarme seducir por lo rutinario, por lo cotidiano; mis dibujos en papel no son la casita con el sol y las nubes; mis dibujos se componen de un gran mundo, unos zapatos cómodos y mis ojos para ver todo lo que hay que ver.

No me callo, grito, mis emociones desenfrenadas se manifiestan cada tanto; suspiro, canto, lloro, pero nunca me permito a mí misma, dejar hundir a mi ser en la tristeza; mi boca siempre me exige sonreír, está en su naturaleza.

Acá sigo, embarrándola una que otra vez, experimentando, queriendo correr riesgos que abandono muy rápido; teniendo la ilusión de poder dar pasos que perduren en mi conciencia, en mi memoria.

Juliana Forero Montes
31/01/2012

sábado, 7 de enero de 2012

Boomerang

Cuando herimos a alguien a quien queremos; nos estamos hiriendo el doble a nosotros mismos. Estar consciente del daño que realizamos quema por dentro, suavemente, las llamas de una decisión que siempre se aparece cuando menos debe hacerlo.

Aún no entiendo mi afán testarudo de hacerme daño a mi misma con los miedos ocultos; no creo estar preparada para vivir la vida que el destino quiere que viva; aún no aplico los consejos que tan "sabiamente" reparto por ahí; aún el cascarón no se ha roto por completo...soy una oruga que todos los días intenta ser mariposa para poder abrir decididamente las alas y emprender un vuelo lleno de confianza.

Las dudas se posaron en mi ventana como granizos que rompían el vidrio de un momento inigualable. Canciones melancólicas empezaron a rodear mi tímpano y como otras veces quedé sólo con el recuerdo de las melodías acariciándome el alma.

Gran boomerang que es la vida, así que ya sé que debo sentarme y esperar que el golpe regrese hacia acá, porque herí y me herí.

Juliana Forero M.
7/01/2012