Rara vez te he escrito una carta en este lugar. Uno se ahoga con las palabras que no dice. Es difícil entender tus planes, tus perfectos planes. Debes saber que sigo al pie del cañón contigo, por ti, por lo que me has demostrado toda la vida. Me pregunto cuántas lágrimas faltan, pero me reconforta saber que me tienes preparadas mil sonrisas más, mil carcajadas.
De a poco me respondes, suave, como el niño enamorado que envía cartas de amor. Esos papelitos van llegando de a poco a mis oídos, a mi corazón.
Me haces creer que todo va a estar bien. Son aquellos momentos que me hacen vivir, y si tú me faltaras moriría yo aquí. No entender acontecimientos, porque a veces, hay explicaciones que demoran un poco más, un momento más, una felicidad más.
Dejo ser lo que tienes dispuesto para mí. Me sostienes, y eso es lo único importante.
Gracias.
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